jueves, 29 de noviembre de 2012

Otra vez niña

Hoy he descubierto, no importa cómo, cuándo, ni dónde, que aún sigo siendo esa niña que pensaba en libélulas y charcos, en musas y vampiros, en amores eternos...
Y me he dado cuenta de que soy un junco en este inmenso río. Me doblo. Soporto los embistes del viento, el frío del río, a los niños jugando... pero puedo secarme y romperme, me pueden arrancar y morir al instante, puedo flotar sobre el río hasta descansar, inerte, sobre alguna orilla.

Hoy, he descubierto, no importa cómo, cuándo, ni dónde, que aún sigo siendo esa niña que necesita un abrazo de vez en cuando, un beso en la frente antes de dormirse, saber que no hay monstruos que acechen entre las sombras, o que, si los hay, tendré un caballero a mi lado que impedirá cualquier ataque.
A cambio, yo prometo, ser aquella que le cuide cuando esté enfermo, abrazarle cuando tenga frío y calmarle el calor en verano.
Prometo ser la princesa de tu cuento.

martes, 27 de noviembre de 2012

Gilipolleces mías

Y que hoy, releyendo los poemas que recitaré el viernes, o no, leyendo uno, he pensado en cómo sobreviviría a un ataque zombie ahora que no estás aquí para cuidarme.
Y he pensado, qué estúpida, aquí, con el corazón aún hecho trizas, cortando celo para volver a hacerlo uno, pegándome los dedos con el loctite, y pensando en muertos vivientes...

martes, 20 de noviembre de 2012

Gracias

Aunque sé que estas palabras no llegarán a tus ojos, a tus oídos, a tus labios; hoy, que te has pasado por mi cabeza, debo agradecerte haber convertido la lluvia en rocío y haber vuelto a tensar mis labios, a soltar el cascabel de mi risa, a devolverme, aunque sea por breves instantes, la fuerza que poseía.
Gracias por ser la roca a la que aferrarme para que no me arrastre el río, el paraguas que evita que me moje, el sol que acaricia mi piel cuando hace frío, el hombro en el que apoyarme y llorar si me hace falta, una palabra amiga...
Por todo, gracias.

lunes, 19 de noviembre de 2012

domingo, 11 de noviembre de 2012

Despertarme. Y descubrir que no soñaba.

Accustomed

Tengo que acostumbrarme de nuevo a que me hagan feliz. A reírme. A soñar.
A volver a ser quien fui antes de que se me tragaran las tinieblas.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Desde Neruda

Podría escribir los versos más tristes esta noche...


pero no me da la gana.